VIDA PERSONAL VS VIDA PROFESIONAL



“…¿Está tu mente donde está tu cuerpo?...”

El ritmo de la vida personal empieza al iniciar el día, la rutina diaria, las actividades que cumples todos los días, la prisa por hacer muchas cosas “antes de ir a trabajar”, atender a tu familia, a tu pareja, a tus hijos, a tus mascotas, hacer tantas actividades y prepararte… habrá muchas cosas que podrás realizar y otras muchas que no, y ahí empieza el estrés, en ese momento es cuando sucede la división de ti mismo: “tu mente se queda en un estado incompleto...”


Después de horas en el tránsito, múltiples rutas, por fin llegas a tu lugar de trabajo, para continuar el contacto con cientos de personas igual de atareadas y preocupadas desde el inicio del día al igual que tú, por todo lo que no pudieron finalizar antes de salir de casa.


Sin definir las miles de posiblidades de como empieza el día de cada uno y como fue tu experiencia al llegar a tu lugar de trabajo, has llegado al trabajo, pero, ¿realmente estás ahí?, no sirve sólo estar “físicamente” y tampoco el que quieras finalizar tus tareas de casa en la oficina… pero si tu atención no está ahí, ¿cuenta como estar ahí?


En medida que tu consciencia aumenta es la única forma en la que estás presente donde estés, y eso tiene que ver con los resultados de productividad que podemos ver en cualquier empresa, porque al no estar presente somos apáticos de las consecuencias que nuestras acciones ocasionan a los demás.


Pero, ¿qué es estar en el momento presente?


Es reconocer de forma consciente que cada espacio tiene sus posibilidades y sus responsabilidades, significa que en casa es donde debo resolver todos mis problemas de casa y en la oficina los que allá se generen, pero la falta de consciencia hace que todos seamos cómplices de las actitudes nocivas de traer los problemas de casa a la oficina como si fuera algo “normal” o “productivo” que si no cuentas de tus problemas es como si “tu eres el raro” o el “que oculta peores problemas” más que el que si vino a trabajar o el que no va a poner de pretexto su mal manejo de problemas personales.


De esa forma todos permitimos que los espacios se mezclen y por lo tanto, es obvio que también se tolere “llevarse el trabajo a casa” porque si no lo hice en el espacio y tiempo que tenía ¿Por qué no terminarlo en casa…?, generando de esa forma que nuestro espacio del hogar ya no sea ni tu espacio ni tu tiempo o de tu familia sino una “extensión de la oficina”, lo cual terminará deteriorando todas tus relaciones al grado que este mal hábito se convierta en una obligación autoimpuesta.


Elegir vivir en el momento presente permite que respetemos cada espacio donde sea que estemos, porque sabemos que al pensar en los problemas de casa en la oficina me causará cometer errores que me podrían costar incluso ese trabajo que tanto quiero conservar.


“…¿Está tu mente donde está tu cuerpo?...”


Colaboración especial como Columnista en la sección de Capital Humano gracias a Mario Hernández de la Agencia bajo su mismo nombre y con página web: www.agenciamariohernandez.com, Ex colaborador de negocios en las revistas Expansión, Entrepreneur y Forbes Centroamérica. Reportero económico en los periódicos El Economista y Capital de México

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